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San Pedro de Atacama II – Géiseres de El Tatio

Un géiser es un tipo especial de fuente termal que entra en erupción de forma intermitente expulsando agua caliente acompañada de vapor a una cierta altura sobre el nivel del suelo (Fig. 1). La palabra géiser proviene del término islandés Geysir, nombre que recibe uno de los géiseres más conocidos de ese país, vocablo que viene a su vez del verbo gjósa, que significa “emanar” o “entrar en erupción”. Los  géiseres son un fenómeno geológico bastante raro, ya que su formación requiere una serie de factores hidrogeológicos que deben de darse al mismo tiempo y en las condiciones óptimas, combinando agua subterránea, calor, rocas con permeabilidades concretas y una red de fisuras bien comunicadas. La combinación de estos elementos se da en muy pocos lugares de la tierra, estando siempre relacionados con zonas de alta actividad volcánica. Los campos de géiseres más grandes se encuentran en el Parque Nacional de Yelowstone (Estados Unidos), El Valle de los Géiseres (Rusia) y El Tatio (Chile).

Fig. 1: Géiser con columna de vapor en El Tatio

 

El campo de géiseres de El Tatio está ubicado en la Cordillera de los Andes, a una altitud de unos 4.200 metros, y es el campo de géiseres más grande del Hemisferio Sur, el tercero más grande del mundo y el segundo a mayor altitud (por detrás del Sol de Mañana , en Bolivia). La palabra Tatio proviene de Tata Iu, que en lengua nativa significa “viejo que llora”. En este lugar se pueden contemplar cerca de 80 géiseres, aunque sus erupciones no son tan espectaculares como en otras partes del mundo, ya que la altura media que alcanzan las emanaciones de agua no llegan a 1 metro. Los géiseres de El Tatio tienen diferentes morfologías; algunos se presentan como pozas de varios metros de anchura y profundidad (Fig. 2), mientras que otros han formado conos de mineral precipitado con alturas que van desde centímetros a metros (Fig. 3 y 4).

Fig. 2: Géiser en forma de poza abierta

Fig. 3: Géiser con morfología cónica, formado por la precipitación de minerales

Fig. 4: Géiser con morfología cónica. Se aprecia como la luz del sol se refracta al pasar a través del agua expulsada, dando tonos arcoíris.

 

Los fluidos hidrotermales que emanan de los géiseres tienen temperaturas variables y contienen diferentes minerales disueltos que precipitan en la superficie debido a la disminución  de la presión y la temperatura. En ocasiones, la precipitación de esos minerales crea fabulosas formaciones, siendo las terrazas (Fig. 5 y 6) la morfología más típica, cuyo máximo exponente es sin duda Pamukkale (castillo de algodón en turco), en Turquía. En el caso de El Tatio, el agua que fluye a través de las fisuras del terreno tiene una temperatura de unos 80º C, que es la temperatura de ebullición del agua a esa altitud. En otros géiseres el agua puede llegar a superar los 100º C. Estas condiciones extremas hacen que los géiseres sean un lugar perfecto para el desarrollo de microorganismos denominados Termófilos (como la Pyrococcus furiosus), en su mayoría arqueobacterias unicelulares que obtienen energía de la síntesis de elementos minerales como el azufre y que incluyen en sus estructuras moleculares elementos tan poco comunes como el tungsteno o el arsénico. En muchas ocasiones estos microorganismos tienen colores muy llamativos, lo que da un aspecto un tanto surrealista a los lugares donde se reproducen, dando tonos amarillos, rojos, naranjas, verdes o azules (Fig. 7 y 8). En El Tatio se han encontrado algunos de estos microorganismos extremófilos .

Fig. 5 y 6: Terrazas decimétricas creadas por la precipitación de minerales en uno de los géiseres de El Tatio

Fig. 7 y 8: Llamativos colores producidos por la existencia de microorganismos termófilos

 

El campo de géiseres de El Tatio ha estado recientemente en grave peligro. En el año 2009 una empresa de energía geotérmica comenzó a realizar trabajos de exploración para evaluar los recursos de dicho campo termal, efectuando perforaciones a más de 2.000 metros de profundidad. Un problema en uno de los pozos generó una fuga de fluido hidrotermal a altísima presión, lo que provocó una espectacular columna de agua en ebullición y vapor  de más de 60 metros, la cual no se controló hasta casi un mes después. Por suerte, este incidente hizo que las prospecciones se pararan definitivamente, por lo que el proyecto para construir una planta geotérmica en la zona ha quedado suspendido. En el campo de géiseres aún se pueden ver restos de la maquinaria usada en la exploración.

Fig. 9: Pequeño géiser expulsando vapor

Fig. 10: Gran columna de vapor saliendo de un géiser

 

Otros capítulos de este artículo:

San Pedro de Atacama I – Salar de Atacama

San Pedro de Atacama III – Cordillera de la Sal

San Pedro de Atacama IV – Salar de Tara

 

Galería fotográfica:

 


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