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San Pedro de Atacama I – Salar de Atacama

Recientemente tuve la oportunidad de visitar uno de los lugares más increíbles del planeta: La región de San Pedro de Atacama. Situado entre el desierto de Atacama y el altiplano andino, esta histórica población de raíces precolombinas  es sin duda una de las de mayor encanto del norte de Chile, cuya arquitectura tradicional de adobe ha sobrevivido curiosamente gracias al increíble auge turístico que ha experimentado en los últimos años, siendo en la actualidad una de las principales atracciones turísticas del país. Sin embargo, sus bonitas casas de adobe y sus calles de tierra roja no serían tan famosas si no fuera por las maravillas naturales y geológicas que rodean al pueblo: Volcanes activos, salares infinitos, millares de flamencos y otras aves migratorias, géiseres humeantes, lagunas tan saladas como el Mar Muerto, surrealistas rocas modeladas por el viento, baños termales a más de cuatro mil metros y uno de los cielos más limpios y despejados del mundo.

Fig. 1: Salar de Atacama

PARTE I: EL SALAR DE ATACAMA

Los salares son muy comunes Argentina, Chile y Bolivia. Este fenómeno se da en ambas márgenes de la Cordillera de los Andes. En estas regiones se encuentran algunos de los mayores salares del mundo, entre los que está el Salar de Atacama (Fig. 1), el de mayor extensión de Chile, con 3000 km², 100 km de largo y 80 km de ancho. Pero empecemos desde el principio, ¿Qué es un salar y cómo se forma? Un salar es una zona deprimida de una cuenca endorreica en la que sedimentan grandes cantidades de sales minerales (nitratos, boratos, cloruros, sulfatos…)  debido a una tasa de evaporación mucho mayor a la tasa de entrada de agua. En la formación de un salar influyen diferentes elementos como la orografía de la cuenca y el clima. En el caso del Salar de Atacama, la existencia de fallas normales de orientación norte-sur creó una depresión entre la Cordillera de los Andes y la Cordillera de Domeyko, la cual se ha rellenado con los sedimentos provenientes de ambas cordilleras, principalmente sales, que llegan a tener hasta 1.450 metros de espesor en algunos puntos (Fig. 2). Además, el clima del desierto de Atacama, el más seco del mundo, fue el otro factor determinante para la formación de este salar.

Fig. 2: Formación del Salar de Atacama

Los salares han sido explotados por la humanidad desde hace milenios, principalmente para la obtención de la sal común (cloruro de sodio), aunque también son fuente de otras sales industriales de importancia como los nitratos naturales, el yodo o el litio. De hecho, el Salar de Atacama contiene la mayor reserva de litio del mundo.  Dependiendo del salar, la costra salina de su superficie puede ser totalmente plana o puede presentar rugosidad, como es el caso de este salar (Fig. 3). La geometría de esta costra depende la composición mineral de la sal que la forma.

Fig. 3: Costra de sal rugosa

En el Salar de Atacama existen numerosas especies de aves, entre las que destacan las tres especies de flamencos que se dan en Chile: el Flamenco Chileno (Phoenicopterus chilensis) (Fig. 4 y 5), el Flamenco de los Andes o Parina Grande (Phoenicopterus andinus) y el Flamenco  de James o Parina Chica (Phoenicopterus jamesi). Además pudimos contemplar ejemplares de otras aves como el Caití (Recurvirostra andina) (Fig. 5 y 6) o el Chorlo de la Puna (Charadrius alticola) (Fig.7)

Fig. 4: Flamenco Chileno (Phoenicopterus chilensis)

 

Fig. 5: Dos ejemplares jóvenes de Flamenco Chileno (Phoenicopterus chilensis) y un Caití (Recurvirostra andina)

 

Fig. 6:Caití (Recurvirostra andina)

 

Fig. 7: Chorlo de la Puna  (Charadrius alticola)

 

Las únicas especies vegetales que crecen en las inmediaciones de este salar son plantas halófilas, como por ejemplo el Ichu o Paja Brava (Stipa ichu), especie muy común en todo el altiplano chileno (Fig.8).

Fig. 8: Ichu o Paja Brava (Stipa ichu) en un paraje salino

 

 

 

Otros capítulos de este artículo:

San Pedro de Atacama II – Géiseres del Tatio

San Pedro de Atacama III – Cordillera de la Sal

San Pedro de Atacama IV – Salar de Tara

 

Galería fotográfica:


San Pedro de Atacama II – Géiseres del Tatio

1 comentario

  1. Eloy

    Que bueno macho!! Y que buenos recuerdos!!!

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