La historia está en las piedras; Carta a una amiga

Querida amiga,

en esta caja que ahora te doy encontrarás cuatro piedras: una arenisca bicolor, una pizarra, un cuarzo blanco y un mármol gris. A simple vista pueden parecer unas piedras normales y corrientes, sin ninguna característica especial que las haga únicas o diferentes del resto. Y sin embargo lo son.

Estos cuatros fragmentos de roca fueron recogidos en las faldas del Monte Teleno, la que fuera montaña sagrada para los Astures, los Romanos y, en cierto sentido, para los actuales Maragatos. Las tribus prerromanas consideraban a esta montaña como la representación del dios Tilenus, deidad de los montes y la tierra. Tras su conquista, los romanos le añadieron a su nombre original el del dios Marte, deidad de la guerra, conociéndose entonces como Mars Tilenus.

Tres de esas piedras, la pizarra, la arenisca y el cuarzo, son la representación a pequeñísima escala de las rocas que conforman toda una sierra, la Sierra del Teleno y los Montes Aquilanos, divisoria de tres de las comarcas con más historia y carácter de la provincia de León: El Bierzo, La Cabrera y La Maragatería.

Monte Teleno

 

Estas piedras son parte muda de la historia antigua y reciente de las gentes que han poblado estas comarcas y en ellas se entremezclan tradición, cultura, riqueza y penuria.

La arenisca, y en mayor medida, la cuarcita, ha sido el material básico de construcción de las casa de La Maragatería durante siglos. Aún hoy se pueden contemplar ejemplos maravillosos de construcción tradicional en numerosos pueblos de toda la comarca, cuyo máximo exponente es sin duda Castrillo de los Polvazares, con sus casas de grandes pórticos y extensos patios interiores, y sus calles empedradas.

 Arenisca blanca

 

La pizarra es la roca por antonomasia de la comarca de La Cabrera, y en menor medida del Bierzo. Durante siglos ha proporcionado a las gentes de estos lares un material excelente para cubrir sus tejados y construir sus viviendas. Además, ha proporcionado un impulso económico muy importante para el desarrollo de la comarca de La Cabrera, sumida casi en la pobreza hace poco más de medio siglo, y que ahora exporta este producto a medio mundo, a expensas, como siempre, del medio ambiente.

Pizarra

 

El cuarzo blanco  es sin duda la roca que más llama la atención del forastero al caminar por estos montes. En ocasiones adquieren tonalidades rosáceas o con pequeñas vetas rojizas, y en muchos casos son de un blanco tan puro que en días soleados reflejan la luz del sol cual luceros marcando el camino. Fue precisamente el cuarzo quien traía consigo el tesoro más codiciado por los romanos: el oro. Sin este cuarzo, y su oro, nunca se hubiera fundado Astúrica Augusta (Astorga), ni Legio (León), ni otros muchos asentamientos de origen romanos que salpican hoy en día toda la geografía del noroeste peninsular.

Cristales de cuarzo

 

Y por último está el mármol. ¿Quién podría pensar que hay mármol en una zona en donde las rocas calcáreas brillan por su ausencia? Pues sí, una fina y discontinua capa de roca caliza discurre en paralelo a esta sierra, aflorando de vez en cuando en forma de mármol metamórfico. Bien conocido por la gente de la zona, es, sin embargo, casi un secreto para los de fuera. Durante el siglo pasado, y de forma local, se usó esta roca para fabricar cal en caleros tradicionales y para decorar las esquinas de las casas y los dinteles de puertas y ventanas. Además fue usado en ciertas construcciones de relevancia en Astorga, como son el Seminario Mayor y el templo romano Aedes Augusti.

Mármol

 

Como ves, estas cuatro piedras no formaban parte de espectaculares formaciones rocosas, ni tienen composiciones químicas extraordinarias. Solo son unas piedras normales y, sin embargo, tienen un significado especial, ya que representan más de dos mil años de la historia y la tradición de un pueblo, del origen de lo que somos hoy. Ahora tú tienes parte de esa historia.

 

 


Deja un comentario