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Curiosidad geológica en la catedral de Astorga

En el año 2009, investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) publicaron un artículo sobre las características mineralógicas de las piedras de la catedral de Astorga. Concretamente se centraron en los sillares usados en la construcción de la Torre Nueva o Torre de las Campanas, bien conocida por su llamativo color rojizo. Esta investigación formó parte de un proyecto mayor cuyo objetivo era estudiar el origen y las características geológicas de las rocas que fueron usadas en la construcción de los principales monumentos del camino de Santiago.

La catedral de Astorga se comenzó a construir en el año 1471. Los documentos históricos indican que el edificio actual se levantó sobre una iglesia románica, que a su vez había sido construida sobre un templo aún más antiguo, en el periodo prerrománico. La Torre Vieja se construyó entre los siglos XV y XVII, mientras que la Torre Nueva se levantó entre los siglos XVII y XVIII. En este monumento es posible observar detalles de los diferentes periodos artísticos por lo que pasó durante su construcción: gótico, renacentista y barroco.

Torre Nueva de la catedral de Astorga, con su típico color rojizo.

 

El primer paso para caracterizar geológicamente los materiales de construcción usados en monumentos históricos es encontrar su origen, es decir, el lugar donde fueron extraídos de la tierra. Una vez conocida la procedencia de la roca se pueden obtener suficientes muestras para llevar a cabo los test y ensayos de laboratorio necesarios para su estudio, sin necesidad de alterar o destruir parte del propio monumento.

Los análisis preliminares de los sillares rojizos de la Torre Nueva llevaron a los investigadores a una cantera situada en el municipio maragato de Santiago Millas, conocida como la Cantera del Moro. Análisis más detallados realizados en muestras de la propia cantera demostraron que las piedras usadas en la torre investigada habían sido sacadas de ese lugar.

Cantera del Moro, situada entre los pueblos de Oteruelo y Piedralba (Crédito de la foto de la izquierda: Ramón Jiménez Martínez).

La Cantera del Moro se sitúa en un afloramiento de areniscas rojas que forman parte de la formación geológica de la Serie de Los Cabos (en verde en el mapa).

 

La roca de esta cantera es una arenisca roja cámbrica (de unos 500 millones de años de antigüedad), la cual forma parte de la Serie de Los Cabos, una formación geológica de gran potencia muy común en la zona norte de la Maragatería, compuesta principalmente por series de areniscas, cuarcitas y pizarras. Según el artículo, esta arenisca rojiza es masiva, de grano fino, y sus sedimentos originarios pudieron provenir de la erosión de rocas volcanoclásticas (rocas formadas por la acumulación de material volcánico suelto como cenizas, lapilli o bombas).

Además, esta arenisca está afectada por una serie de fisuras que se encuentran rellenas de otros minerales más modernos, los cuales fueron depositados por procesos hidrotermales, de manera similar a los que produjeron las vetas auríferas que rellenan las fisuras en las rocas de la sierra del Teleno y los Montes Aquilanos. Cuando los autores de la investigación examinaron los minerales que formaban el relleno de esas fisuras descubrieron una variedad muy especial de un mineral llamado anatasa.

Anatasas de la Cantera del Moro. Las anatasas cristalizan en forma de doble pirámide, aunque en muchas ocasiones los vértices superior e inferior están truncados, algo normal en las anatasas de la Catedral de Astorga (Crédito de las fotos: J. M. Sola y Juan Usoz)

 

La anatasa es un dióxido de titanio (TiO2) con una forma de doble pirámide muy característica. En realidad no es un mineral raro de encontrar, sin embargo, las características de las anatasas encontradas en las areniscas de la Torre Nueva de la catedral de Astorga y de la Cantera del Moro las hacen únicas:

– Su color es verde pistacho, mientras que los colores más comunes de las anatasas son azul, tonos miel, amarillo, negro, marrón, rojo u otros tonos verdosos.

– Son semitransparentes, por lo que presentan una transparencia mayor a lo habitual (muchas anatasas son opacas o como mucho translúcidas).

– Se encuentran en una roca sedimentaria (areniscas), aunque es mucho más común que aparezcan en fracturas de tipo alpino en rocas metamórficas o como parte del sedimento en placeres o aluviones.

Debido a estas características, los investigadores consideran que las anatasas de la catedral de Astorga son una curiosidad mineralógica de nivel nacional e internacional.

Además de las areniscas rojas de la Cantera del Moro, en la construcción de la catedral de Astorga se usaron otros tipos de rocas como areniscas ordovícicas, usadas en la Torre Vieja, las fachadas oriental y occidental y el ábside, y la piedra de Boñar (dolomía del Cretácico), usada en la parte central de la fachada principal.

Más información:

– Artículo original sobre la arenisca rojiza de la catedral de Astorga.

– Noticia en el Diario de León (2008)

 

Dolomía del cretácico (procedente de Boñar), usadada en la fachada principal debido a su mayor facilidad para ser trabajada.

 

 

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